Tag: los Querubines
Querubines en otras religiones
by nicolas on Dec.09, 2009, under Angeles
Islam
Hasta cierto punto el buraq- un animal volador blanco y largo, más grande que un burro pero más pequeño que una mula, que en el Islam se considera que es el monte de los Profetas-, se parece al kirabu descrito anteriormente, o a otras criaturas híbridas.
Querubines en otras religiones
Querubines en otras religiones
Querubines en otras religiones
El buraq, sin embargo, es considerado un ángel. Los ángeles en general son representados en las fuentes islámicas como capaces de tomar numerosas formas, que pueden ser más o menos humanas, e incluyen muchas de las características conocidas en las tradiciones judías y cristianas.

Querubines en otras religiones
Cristiandad
En la Teología católica, así como en las ideas presentadas en las obras de Pseudo- Dionisio, el querubín ocupa el segundo lugar en el rango de la jerarquía angelical, debajo de los serafines. En el arte occidental, los Putti son confundidos a veces con los Querubines, aunque no tienen nada en común.
Un querubín es descrito por el profeta Ezequiel.
Serafines y querubines
by nicolas on Nov.30, 2009, under Angeles
Los Serafines y los Querubines son, en la teología cristiana, dos tipos separados de ángeles. Las descripciones de los Serafines, Querubines, y Ofanimes son a menudo similares, pero igualmente se diferencian.
Serafines y querubines
Serafines y querubines
Serafines y querubines
Serafines en la teología cristiana
En la teología medieval neo-platónica, los Serafines pertenecían al orden más alto, o coro angélico, de la jerarquía de los ángeles. Se dice que son los guardianes del trono de Dios, y continuamente cantan Kadosh, Kadosh, Kadosh, es decir, ‘Bendito, Bendito, Bendito’ (ver Isaías 6: 3 “Bendito, Bendito, Bendito es el Señor de los ejércitos, la Tierra entera está llena de su gloria”).
Este canto es referido como ‘el Trisagión’.

Serafines y querubines
El escritor medieval Pseudo Dionisio el Areopagita incluyó a los serafines en su obra Jerarquía Celestial (vii), lo que ayudó a disminuir la naturaleza fiera de los serafines en la imaginería medieval. Es aquí donde los Serafines son descritos como seres que se ocupan de mantener a la Divinidad en perfecto orden, y no se limitan a cantar el trisagión. Tomando datos de los escritos de la tradición rabínica, él da una etimología a los serafines diciendo que son “aquellos que prenden o hacen fuego”:
“El nombre Serafín claramente indica su incesante y eterna revolución en torno a los Divinos Principios, su calor y su sabiduría, la exhuberancia de su intensa, perpetua e incansable actividad, y su elevada y enérgica asimilación a sus inferiores, prendiendo e incendiándolos con su propio calor, y purificándolos completamente por medio de una llama ardiente; y por el invisible, eterno, radiante e iluminador poder, disipando y destruyendo las sombras de la oscuridad” (Jerarquía Celestial, vii).